Por qué okupar


A lo largo de los años, la okupación se ha desarrollado en distintos pueblos como un modo más de recuperar su soberanía. Es un instrumento, una táctica y una práctica, y una forma de vivir las luchas. Desde hace tiempo, en Europa y en otros rincones del mundo los movimientos de okupación han sido bandera de la lucha contra el capitalismo, haciendo su aportación al movimiento social y político de cada pueblo. La okupación, como herramienta política que amplios sectores sociales han hecho suya, es una vía para hacer frente a la dominación y desestructuración como personas que vivimos hoy en día. Un instrumento para construir un nuevo modo de vida, para decir stop al desarrollo urbanístico, para crear alternativas ante la propiedad privada y para ponerlas en práctica. Haciendo frente a la cultura del consumo y al afán de lucro, la okupación, basándose en la práctica revolucionaria de la autogestión, va sustrayéndose a las garras de la economía dominante actual.


1- Una casa okupada es un grito luchador y digno contra el sistema económico salvaje imperante hoy en día. Además de ejercer un control sobre nuestras vidas, esta economía globalizada nos obliga a destinar un porcentaje muy alto de nuestros ingresos al pago de la vivienda, pese a que el derecho a la vivienda y a una vida digna son ineludibles. La okupación es una herramienta para mostrar nuestra inconformidad con la lógica capitalista y para cambiar nuestras vidas, rompiendo con la lógica mercantilista y colmando nuestras propias necesidades. Es una actitud para romper con la dialéctica imperante entre la oferta y la demanda y el intercambio monetario, y para alejarse de los espacios del chantaje económico; en definitiva, para crear unas nuevas relaciones sociales.


2- Un espacio okupado es un instrumento para recordar y reescribir la historia. La okupación ha sido utilizada históricamente en todo el mundo para reafirmar nuestras vidas ante las injusticias: los campesinos, a lo largo y ancho del mundo, han utilizado las ocupaciones para hacer frente al despojo de sus tierras; en la década de los 70, las comisiones de fiestas y agrupaciones vecinales comenzaron con la okupación de casas; también el movimiento obrero ha recurrido a la actitud insumisa de hacerse con las herramientas de trabajo para paralizar la producción...


3- Una casa okupada, además de abrir un espacio para la lucha, es una herramienta para poner en evidencia y superar las contradicciones que hoy en día tiene el sistema económico, golpeando la lógica irracional de la propiedad privada, poniendo en práctica la propiedad colectiva, levantando los pilares de una sociedad basada en una propiedad pública.


4- Una casa okupada se levanta contra la política capitalista de privatización de derechos. La fuerza de la okupación crea espacios para subvertir la situación de opresión. De hecho, pone en entredicho una política de vivienda construida para favorecer a unos pocos, al tiempo que desgasta a los partidos regionalistas y estatalistas en el poder.


5- Nos obligan a tod@s a ser propietari@s, pagando a los bancos durante 40 años. De ese modo, nos convierten en esclav@s de la hipoteca, condenad@s a vivir atemorizad@s bajo la permanente amenaza de perder nuestro puesto de trabajo. Por eso ponemos la propiedad privada por encima de las necesidades sociales, hasta finalizar por vender nuestras propias vidas.


6- Hay que alimentar permanentemente el arma teórica de la okupación. Sólo con esta arma en la mano es que el pueblo logrará los cambios sociales y políticos, es decir, cuando la teoría se aplique en la práctica y la práctica se sitúe bajo la dirección de una teoría revolucionaria. La teoría y la práctica se abren paso mutuamente y cada momento histórico debe construir sus planteamientos específicos.


7- Por tanto, vemos imprescindible liberar el potencial provocador y constructivo de la okupación. Es imprescindible crear el mayor número de contradicciones posible entre los cerdos que se enriquecen con la negación de nuestros derechos, para hacer frente al modelo mercantilista de vivienda imperante hoy en día. Frente a este modelo basado en la opresión, forjaremos nuestro modelo alternativo. Y demostraremos que es posible poner en práctica este modelo para situar a sectores sociales cada vez más amplios en el ámbito de la okupación. No en vano es toda la sociedad la que sufre la negación del derecho a vivienda, por lo que es imprescindible que la respuesta sea colectiva: ganando en la correlación de fuerzas, situando sectores sociales amplios en sintonía con nuestro planteamiento. De ese modo, lograremos una cada vez mejor correlación de fuerzas frente al capital, porque sólo por el camino de la presión llegará el escenario político que garantice nuestros derechos.


8- Por tanto, utilizaremos la okupación para cortar de raíz con los estériles debates públicos que hoy en día plantean los pseudos-periodistas y para situar las claves del debate en los parámetros de las necesidades sociales. Por eso los medios de comunicación construidos para desinformar y favorecer a la burguesía, además de distorsionar la realidad y defender todos los días las políticas represivas, han puesto a la okupación en el punto de mira. Ya basta. Construiremos un nuevo planteamiento para situar el debate en los parámetros que nosotr@s mism@s queremos: en la perspectiva de una ofensiva de la okupación.


9- La okupación necesita de un planteamiento aglutinador. Esta práctica política necesita de un proyecto político. Eso generará las condiciones sociales idóneas para intensificar la okupación en Bilbao y para aglutinar a la ciudadanía que impulsa esas ocupaciones, liberándoles de la impotencia y el consiguiente odio existente entre la ciudadanía.


10- La okupación debe ser una herramienta de confrontación eficiente, ya que a través de nuestra práctica iremos creando el modelo de organización de la sociedad que garantice nuestros derechos. Llevar nuestros planteamientos a la práctica tendrá costes políticos: el pueblo responderá con la capacidad de gestionar sus derechos a una política cimentada en las injusticias. Ganando nuevos espacios, pondremos en evidencia sus políticas regresivas, ya que es la falta de voluntad política la razón de que se mantengan esas políticas.


Está claro que sólo nos dejan un camino, la okupación. Para impulsarla y hacerla más efectiva es que se ha puesto en marcha la oficina de okupación. Porque nuestras vidas son nuestras y hemos de tomarlas en nuestras manos, ha llegado la hora de ocupar.

 



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